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de Luis Miguel
Steve Wynn y Chris Cacavas son dos músicos fundamentales en la renovación del rock norteamericano de principios de los ochenta (en el seno de Dream Syndicate y Green On Red, respectivamente), cuyas trayectorias se han cruzado en numerosas ocasiones y que ahora coinciden en la publicación de sus nuevos discos en solitario. El primero con Fluorescent y el segundo con Pale blonde hell continúan en un momento dulce de creatividad, ya con tres discos propios en la calle, manteniendo el entusiasmo inicial por la música y las actuaciones, mientras el número de sus fieles seguidores crece lentamente. Sin presiones, y ajenos al inmovilismo de los grandes sellos discográfieos, ambos se muestran en plena forma.
Chris Cacavas, nacido en Tucson (Arizona), aunque de origen griego, se dio a conocer como teclista de Green on Red, con quienes trabajó durante ocho años y editó cinco elepés en la etapa más intensa y memorable del grupo. La aventura, iniciada en 1979 con un nombre diferente, acabó de definirse con su traslado a Los Angeles, donde desarrolló una atractiva combinación de country-rock, psicodelia, punk y blues, en franca camaradería con otras bandas contemporáneas de la ciudad californiana como Rain Parade, Long Ryders y Dream Syndicate, entre otras. Técnica y pasión, ingenuidad y acierto aparecían en unas composiciones que, con el tiempo, serían reconocidas como merecían.
Luz y Oscuridad
Apoyado por su amigo John Thoman (ex-Rain Parade) como guitarrista, Chris inició su carrera al margen de Green on Red en 1989, creando su propio grupo, Junkyard Love. Billy Price en la batería y Mikey Borens con el bajo completaban una formación en la que las obsesiones del teclista-cantante encontrarían su expresión más directa: frustraciones a partir de la apatía o la política, una postura claramente contraria al racismo y la violencia, y reflexiones en torno al alcohol y otras drogas, siempre desde un punto de vista desesperanzado, centran las emociones. La continuación del debut Junkyard Love, producido por Steve Wynn en 1990, recibió el irónico título de Good Times (92) para vestir la vitalidad y el desprecio por las modas característicos de su autor.
En 1994 llega Pale blonde hell, el tercer trabajo de Chris Cacavas, respaldado por Junkyard Love (con Darryl Jensen ocupándose del bajo en lugar de Mikey) en perfecta línea evolutiva. La influencia de country y blues, o más en concreto de Neil Young y John Hiatt, sigue sin ocultarse en trece canciones que pasan de la oscuridad a la luz más deslumbrante en contagiosos sa1tos sin red. Las guitarras echan chispas, con el propio Chris compatibilizando las seis cuerdas con teclados y voz, además de producir el disco en solitario.
Tormentas eléctricas
Steve Wynn, por su parte, tuvo mayor oportunidad de expresión personal desde el principio con Dream Syndicate. Al contrario que Cacavas, desde la dissolución de su banda ha preferido abandonar la idea de contar con acompañantes fijos para reconducir las tormentas eléctricas de su primera aventura en formas más controladas e, incluso,. acústicas. Con el inolvidable estreno en álbum The days of Wine and Roses (82), que traslucía las enseñanzas de Velvet Underground, el Neil Young más desbocado y los primeros Modern Lovers de Jonathan Richman, los Syndicate pasaron de ser objeto de culto a una promesa en multinacional. Sin embargo, The Medicine Show (84) y Out of the grey (86) no gozaron de las ventas esperadas a pesa de su excelente contenido.
El atractivo trabajo de Steve Wynn en solitario apuntado en Kerosene Man (90) y Dazzling Display (92) se enriqueció con la experiencia del (92) grupo Gutterball (con un elepé homónimo y numerosas actuaciones junto a Stephen McCarty, ex-Long Ryders, los House of Freaks, Bryan Harvey y Johnny Hott, y el ex-Silos, Bob Rupe) para culminar en 1994 con Fluorescent. Rodeado de numerosos amigos, el antiguo líder de Dream Syndicate ha grabado el disco en sólo siete días con el espíritu instantáneo de los directos. Espontaneidad y belleza se dan la mano en doce canciones con detalles folk, pop, country, soul y rock.
en: El Correo (Bilbao), 10 de abril de 1994